viernes, 17 de octubre de 2014

¿HASTA CUÁNDO SEGUIRÁ LA JUNTA DESMANTELANDO MÁLAGA?

 ¿Y HASTA QUÉ EXTREMOS? La junta de los sevillanos es no solamente insoportablemente torpe y chapucera, sino tremendamente mezquina con Málaga. Durante treinta y tres años, contando con enorme influencia el EXTREMEÑO Luciano Alonso, Málaga fue desmantelada institucionalmente, hasta los niveles de una colonia bajo un tiránico poder imperial. Pedro Aparicio, que se jactaba en las entrevistas periodísticas de que “yo no soy localista” (contemporáneamente con el localismo exacerbado de su correligionario Maragall), justificó la rapiña sevillana en que “los malagueños tenemos que ser solidarios con Sevilla” (precisamente, la ciudad más insolidaria del mundo).

EL DESMANTE4LAMIENTO CONTINÚA.

Hace pocos años, todavía nos quitaron la gestión de nuestra agua. Crearon un departamento EN SEVILLA (para “emplear” a uno de sus correligionarios), exclusivamente para mandar sobre nuestra confederación hidrográfica, porque la junta carece (afortunadamente para el gran río) de competencias sobre el Guadalquivir, que es su verdadero territorio. PERO HAY MÁS. La junta está realizado AHORA una especie de golpe de estado en la Cónsula, para trasladar a Sevilla la aureola, el prestigio y, sobre todo, el presupuesto de nuestra famosa escuela de hostelería. Ahora. Hoy, 17 de octubre, dicen los periódicos que el consejero, con su habitual altanería, ha afirmado que él manejará el Museo de Málaga.

MUCHO CUIDAÍTO

Quien siguiera con atención la conducta del consejero durante su larguísima influencia política en Málaga, LA ENTREGA A SEVILLA DEL ARMAZÓN INSTITUCIONAL MALAGUEÑO, su actuación con la Cónsula y sus declaraciones sobre el Festival de Cine de Málaga, sentirá angustioso recelo y temerá muy justificadamente por el destino final de los 2.000 cuadros y 15.000 piezas arqueológicas de nuestro Museo de Málaga.
Málaga se mueve
CLUB BELLAS ARTES MÁLAGA
Twitter: @malagaporsi
Participa  malagapuede@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada