viernes, 22 de agosto de 2014

LAS MÁS GENUINAS SEÑAS DE IDENTIDAD DE MÁLAGA


Tal vez nada retrate mejor la Málaga tradicional que los búsanos y los Martiricos. Pero los Martiricos (mártires niños) llevan más de un siglo agraviados sin parar en Málaga y hasta hay jóvenes que no conocen ni aprecian los búsanos ni, por supuesto, sabe la importancia tremenda que tuvieron en el nacimiento fenicio de Málaga..

Conviene tener en cuenta que los Martiricos son mucho más que un asunto religioso. Junto con los búsanos, representan las más antiguas señas de identidad malagueña y vienen a ser los lares verdaderos de la ciudad, sin tener demasiado en cuenta su condición de santos de la Iglesia Católica, sino su valor de símbolo. Curiosamente, su fiesta se señala en las proximidades del solsticio de verano, que es cuando en las civilizaciones del mediterráneo tratan de eliminar los malos espíritus encendiendo hogueras. No se sabe desde cuándo, en Málaga se llaman “júas”, y qué casualidad, los dos elementos que mejor caracterizan a los júas también caracterizan a los Martiricos:
El Agua y el Fuego.
Todos sabemos que la mayor parte de las grandes fiestas de la Iglesia Católica son continuación de importantes fiestas paganas, casi todas de origen celta, como Halloween o Navidad. ¿Por qué no suponer que pudieron idear un par de carismáticos jóvenes para suplantar el rito clásico de los júas?
La fecha del martirio es muy temprana, 303. Demasiado como para que se conservasen con tanto lujo de detalles sus peripecias, en un himno que los Reyes Católicos se encontraron con que lo cantaban los pocos cristianos malagueños en 1487, y todavía se cantaba hace poco más de un siglo.

Lamentablemente, la clase más tridentina y reaccionaria de Málaga los despreció sonoramente al cumplirse el cuarto centenario de la venida de los Reyes Católicos (que fue cuando se fundaron los festejos de agosto), a causa del exabrupto de un granadino llamado Guillén Robles, que aseguró que los Martiricos habían muerto en Cartago ¡cuando habían pasado 500 años desde la última guerra púnica que hizo desaparecer Cartago!

Los Reyes Católicos ordenaron que celebrásemos la Fiesta Mayor de Málaga el 18 de junio, supuesta fecha del martirio de estos adolescentes. Pero cinco siglos de celebración fundada por los Reyes Católicos no optaron para que Pedro Aparicio decretase la abolición de la fiesta. Hace un año, el ayuntamiento recuperó la fiesta, lo que todos celebramos con fervor pero ahora la ha vuelto a suspender a cambio de favorecer a los emborrachadores de jóvenes con una fiesta que nadie conoce en Málaga ni le importa, porque muchos cultos opinan que no se debe celebrar que ese día fueron vendidos todos los malagueños (11.000) como esclavos en Nápoles.
Quien sea curioso y se le ocurra hurgar en los archivos de Díaz de Escovar, se enteraría de la la fiesta malagueña del 18 de junio fue durante tres siglos la mayor feria de España, precisamente, durante el Impero. Por eso, se difundieron tanto las malagueñas en América y también en España. Estos casi niños concitaban tanto fervor, que hace unos tres siglos hubo una suscripción popular con la que se labraron dos imágenes de p’lata, parece que de tamaño natural. Entre los muchos estropicios perpetrados por Napoleón en Málaga desde el 5 de febrero de 1810, nos robó estas imágenes, de las que nunca más se supo.
Quedarse sin símbolos
es una de las peores cosas que le pueden pasar a una ciudad. 
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