jueves, 28 de noviembre de 2013

La leyenda mas conocida de amores entre moros y cristianos en el antiguo reino de Málaga, sin duda es la que a continuación vamos a relatar.
Es una historia trágica pero verdadera, que sucedió en la frontera de los dos reinos rivales de Granada y Málaga.

Ardama era hija única de Ibrahim, alcaide de Arxiduna (la actual Archidona), quiso el destino que conociera a un joven y gallardo doncel cristiano que había sido hecho cautivo por los soldados de su padre. Se llamaba Tello de Aguilar.
El amor nació entre los dos niños, reunianse a eso de la media noche para no ser visto, en un parque cerca del castillo. Más de un año llevaba de relaciones y una noche comprendieron los jovenes amantes que la única forma de estar junto, era huir a zona cristiana para poder casarse.
Ardama facilito la fuga a Tello. Este debía acudir el séptimo día de su desaparición con un corcel en busca de su amada. Todo había sucedido como estaba planeado y la joven estaba esperando la llegada en la Fuente de Antequera lugar señalado para el reencuentro.
Por la calzada apareció un jinete a todo galope, la joven reconoció en seguida a quien con tanta ansiedad esperaba, con presteza la joven se sube a la grupa del caballo, partiendo los dos veloz de lugar.
Sorprendidas sus compañeras por el hecho, llorosas y llenas de terror, corren a contar a Ibrahim la noticia del secuestro, este lleno este de ira monta su yegua y seguido por amigos y servidores parte a por su hija. Toda la noche anduvieron desorientados, pero a la mañana siguiente divisaron a la pareja que avanzaba camino adelante.
Iba ya a darles alcance, cuando los fugitivos percatados del inminente peligro, se apean presurosos y suben a pie por la ladera de un peñasco próximo. Entonces el padre al observar que su hija no era llevada a la fuerza, detuvo el ímpetu de su caballería para repudiar a la hija ingrata y retar al atrevido seductor.
En medio de tantas imprecaciones se dejaba oír la voz de Ardama pidiendo perdón, implorando conmiseración para ella y su amado.
Allá en lo mas alto de aquella roca, la silueta de los dos amante se abrazaron y cuando los guerreros de Ibrahim estaban ya muy cerca la pareja, se lanza al vació sin proferir un grito ni una queja y van a estrellarse no muy lejos donde se encuentra el padre de la muchacha. Horrorizado este por la tremenda escena, presa de una horrible convulsión nerviosa cae sin sentido sobre la hierba de la vega antequerana.

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