martes, 3 de mayo de 2011

DEMOLICIONES EN NOMBRE DE ALÁ


Una de las primeras iniciativas de los talibanes, furibundos fanáticos islamistas afganos, fue demoler los dos monumentales budas del siglo V del valle de Bamiyan, el más importante patrimonio artístico de Afganistán.
Esta “hazaña” constituyó un atentado tan flagrante contra el patrimonio artístico mundial, que hasta hubo propuestas de UNESCO para restaurarlas o, en realidad, reconstruirlas. Iniciativas que, desgraciadamente, no se han puesto en marcha, aunque espero que alguna vez se haga.
Ningún musulmán del mundo se avergüenza de aquella atrocidad. Todos los musulmanes del mundo, en todas partes, la justifican. Si tienen algún amigo marroquí o argelino pueden ustedes preguntar, y le sorprenderá oír que la salvaje profanación talibán fue justa, “porque “Dios prohíbe las imágenes”.
Naturalmente, tal enseñanza es dogma en las madrazas y las mezquitas, sean o no radicales (que la mayoría lo son, pues TODAS hablan del resto del mundo como “infieles” que hay que convertir al Islam o matarlos). Naturalmente, no vemos que los musulmanes salgan a festejar la muerte de Ben Laden en ningún sitio. No hemos visto que ningún imán haya lamentado la destrucción del patrimonio monumental afgano. Tampoco veremos a ningún imán (particulamente, el de Fuengirola) que salga a celebrar la caza del miserable asesino Ben Laden.
Este tétrico personaje nos ha tenido más de diez años con el alma en vilo. Pero no podemos bajar la guardia, porque el sucesor natural del saudí-yemení es el egipcio Ayman al Zawahiri, un fanático mucho más fanático que su jefe y al menos un millón de veces más tétrico.
En mi juventud, creímos en Castro y Guevara… pero yo, al menos, me curé de tal creencia cuando la vida me llevó residir muchos años en Sudamérica. Como Zawahiri de Ben Laden, Guevara era el lugarteniente de Castro; el sueño del médico argentino era organizar su “revolución” en Argentina, su país, y murió en el intento (imposible en Argentina por muchas causas) mientras procuraba levantar Bolivia a ver si….
Como Guevara, Zawahiri sueña con radicalizar Egipto. Casualmente, también es médico. Si planteamos un sencillo silogismo, veremos que una de las primeras “acciones” de un Egipto radicalizado será eliminar todas las imágenes que el Corán prohíbe. Pobre Museo del Cairo, pobre tesoro de Tutankamon, pobre Abú Simbel., pobre Valle de los Reyes, pobre Carnac…
Egipto, el país que marca las modas, los modelos y los modos artísticos, musicales y demás en el mundo árabe, da tímidos pasos hacia el siglo XX europeo (aunque todavía podemos ver a miles de cairotas residiendo en un cementerio visible desde la carretera). Igual que los talibanes consiguieron que Afganistán viajase en el tiempo y retrocediera hasta el Medioevo, también un Egipto “ileologizado” por Zawahiri sería obligado a regresar a los tiempos de la hégira.
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