miércoles, 25 de julio de 2012

LOS VERDADEROS PATRONOS DE MÁLAGA

Ciriaco y Paula, jóvenes pertenecientes a la floreciente comunidad cristiana hispanorromana existente en la ciudad y presidida por el Obispo San Patricio fueron apresados en el contexto de la décima persecución del emperador Diocleciano y Maximiano, y sometidos a dolorosos tormentos con el propósito de que renunciaran a su fe y adorasen a las divinidades paganas. Como no consiguieron tal propósito, el 18 de junio de 303 fueron condenados a muerte y lapidados, atados a sendos árboles, en el margen del río Guadalmedina en el lugar que actualmente conocemos como Paseo de Martiricos. Ocurrida la muerte, cayó un fuerte aguacero que impidió que sus cuerpos fuesen quemados, y sus hermanos cristianos los recogieron y procedieron a su sepultura. Desde entonces y hasta el siglo XI fueron venerados en la ciudad y en toda la Bética.
Después de la conquista cristiana acaecida en el año 1487 y por la que la ciudad de Málaga fue recuperada para la fe que perduraba latente en estas tierras de por siempre cristianas, los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, consagraron una de las cuatro parroquias fundacionales a estos Santos Mártires y los designaron Patronos de la ciudad de Málaga en el año de1490, e incluyeron a Ciriaco y Paula en el Escudo de Armas en 1494, continuando hoy en día en él como símbolo de la ciudad.
Es evidente que la relación de la ciudad con los Santos Ciriaco y Paula nunca se ha roto y aunque nunca ha estado exenta de polémica la cuestión acerca de la procedencia de los jóvenes martirizados en las últimas persecuciones contra los cristianos (algunos dicen que su origen es norteafricano, y que allí, en Cartago, fueron condenados a muerte, y otros, mayoritariamente, los hacen oriundos de la urbe malacitana), lo importante es que para la ciudad son suyos, ya sea por nacimiento o por adopción, al igual que lo son gran parte de la población de esta hospitalaria ciudad, que a lo largo de los tiempos han ido creando lo que hoy es la metrópolis. Ciriaco y Paula forman parte de la historia, vida, y fidelidad de nuestra urbe. Lo que sí es cierto es que nada mas rescatados sus cuerpos del palmeral existente en el cauce del Guadalmedina, fueron sepultados y venerados en una pequeña ermita construida en los alrededores, y siendo conocidos como patronos de la ciudad de Málaga. A lo largo de los siglos fueron reconocidos como tales en todos los martirologios de la cristiandad, contando con fervorosa devoción en toda la región bética.
La ocupación musulmana no hizo desaparecer el amor que los fieles tenían hacia los jóvenes mártires y una vez reinstaurada la fe los santos Ciriaco y Paula continuaron su fuerte relación con los habitantes de la ciudad hasta tal punto que aparecen en su escudo desde que los Reyes Católicos, como dijimos, lo otorgaran en 1494, así como la fundación y edificación, en solar nuevo, de una de las cuatro iglesias primigenias de la reconquistada, para la fe, ciudad. Los Reyes Católicos habían hecho hincapié en que una de las nuevas iglesias de la ciudad estuviera erigida bajo la advocación de los muchachos mártires en la defensa de la fe. Así pues, la construcción de la Iglesia dedicada a los santos patronos de la ciudad hunde sus raíces en las postrimerías de la reconquista.

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