domingo, 12 de febrero de 2012

LAS NOVEDADES DEL PUERTO



Así como el Palmeral del puerto y su horrorosa pérgola son un bodrio amurallado y denunciable, el paseo de la Farola y su muelle han quedado fantásticos. Se me ocurren dos objeciones: Hay espacios suficientes para árboles de gran porte (pinos, almeces, algarrobos, ficus nítida, ginkgos, etc; y a propósito ¿qué habrán hecho con la estupenda araucaria que había en la esquina)) y no hay, como debiera, ningún restaurante de la magnífica gastronomía malagueña (cazuelas, potajes, ensaladillas, sopa de rape, gazpachuelos, etc)

Tarde o temprano, echaremos abajo la masiva y espantosa pérgola de los diablos, que destroza el paisaje y ni siquiera cumple su función (apenas da sombra, como cualquier cosa orientada en Málaga de este a oeste; pasa igual con las palmeras de la autopista marítima Picasso)). Habría sido mucho mejor un pérgola mucho más ligera, cubierta de glicinas, yedra y buganvillas).

Por cierto, no he visto una sola buganvilla en la zona superior-paseo.

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